Cuento ambientado en la Plaza Hurtado de Mendoza de Las Palmas de Gran Canaria, conocida popularmente como Plaza de las Ranas, que ha sido ilustrado por el pintor Juan Guerra.

La vida de la plaza transcurre feliz hasta que un día desaparece una de las ranas que se encuentran en la charca. En su lugar se descubre un misterioso papiro con un jeroglífico.